miércoles, 18 de abril de 2007

Oda a las criadillas


Un paisano del interior bonaerense se enoja con el escritor Martín Caparrós por la displicencia para contar una yerra, y da por regla general que los huevos de los animales capados se tiran a los perros. Su testimonio:
"Llegué hasta
la página 97 de "El interior" de Caparrós, encontré este párrafo y no pude seguir.
Los peones sacan terneros y terneras de la manga, de a uno en fondo, los tiran en el suelo y los someten al registro civil. Foucault ya explicó que la identificación es un acto de violencia: un corte en una oreja, la "caravana" -una cocarda de plástico con datos- en la otra, en un anca la marca de la estancia. Si son machos -pero no tan machos- los castran: les agarran los huevos y se los rebanan a cuchillo. Algunos son más difíciles que otros y el peón rebusca, tironea. Después los tira al suelo, un perro se los come.
En Curuzú Cuatiá (Corrientes) ¿no comen los huevos preparados en el mismo fuego en que se calientan las marcas a un costado de la manga como en el resto de la pampa?¿Qué clase de gauchos son? ¿El cronista se cansó de tanto horror y se fue antes? ¿Imaginó que los perros se comían los huevos? Vean estas fotos:"



El lector de BP no cuenta qué receta tiene para los testículos de terneros, pero en la foto se aprecia que los asa, los corta y la bolsa. Cuando era chico y había yerra cerca de casa, la especialidad era abrir los huevos, por la mitad, y dorarlos de cada lado. Pero minutos antes de sacarlos de la parrilla se los espolvoreaba con ajo y perejil. Un bocado de estanciero.

2 comentarios:

Angeles Novillo dijo...

Hace cosa de dos años llegué justo al campo de una amiga en Pergamino, el dia que tocaba que los terneros se convirtieran en Farinellis.

La cosa se puso jodida cuando se solicitó mi ayuda.Los terneros pasaban por la manga, luego debían ser enlazados por el cuello para poder maniobrarlos, y al salir de ella entre dos peones los acostaban atandole ambas patas de cada lado extendidas hacia afuera para enroscar las sogas a postes y evitar así que se parasen.

A mí me tocó sostener una de dichas sogas. El peón volteaba el animal, se tiraba encima, luego otros dos peones le ataban las piernas y me pasaban la soga mientras ellos lo mantenían inmobil al animal en el piso. Yo debía pasar esa soga dos veces alrededor de un poste, manteniendola bien tirante, y luego retirarme hacia atras, con la cuerda bien tensa.

Acto seguído el capatáz le hacía un tajo preciso y de golpe vos veías una masa blanca sangrienta que salía expontaneamente del saco.

Es el día de hoy que no puedo quitarme la vista de los ojos de los terneros, que de pronto se abrían de una forma desorbitada... actop seguido llegaba el aerosol azul matabichero...

De más está decir que lo aguanté unas 3 veces, y luego me bajó la presión de tal manera que todo se veía amarillo, los oídos comenzaron a zumbarme y le tuve que pasar la soga a alguien para, acto seguido, caer desplomada en el piso.

Fuí el hazmereir de todos. Pero pocas veces he visto algo tan espantoso como eso. Y confieso que he vivido. No comería criadillas, principalmente por que hay tanto mucho mas rico que comer!

dg dijo...

Sí, sí. Eso que viste es una yerra. Pero si vieras a una gallina primeriza poner su primer producto ovárico... ¿tampoco comerías huevos fritos? =)