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domingo, 2 de septiembre de 2007

Lechonday



Ficha técnica:

Peso: 7,5 kilos.
Procedencia: Bragado, provincia de Buenos Aires.
Tiempo al fuego: 3 horas y media.
De 10 a 13.30
Condimentos: ajo, orégano, ají molido, sal, limón y romero.
Leña: quebracho.
Comensales: 7
Entrada: chorizos y morcillas.
Sobras: cabeza y una paleta.

domingo, 5 de agosto de 2007

Cabrito, paso a paso

Este cabrito fue traído por Fernando, un amigo catamarqueño, que lo compró en Casa de Piedra, en el KM. 1000, en Catamarca, donde dicen que están los mejores de estos bichos. Vino con cabeza y todo, pero se la corté para asarlo. A algunos comensales le causa impresión. Pesaría unos seis o siete kilos, y venía con la caja torácica cerrada. Al abrirla encontré corazón, hígados y pulmones (creo). Supongo que esas menudencias deben comerse por aquellas zonas como manjar previo o fritándolos con cebolla. Aporteñado, los tiré a la basura.

Una vez abierto -no hace falta sierra, es tan tierno que con un golpe de cuchilla basta-, le desparramé unos ajos aplastados y un poco de sal. Muy poca, porque había decidido bañarlo con salmuera, con un rociador.

Mientras se hacía estos preparativos encendí el fuego con quebracho. Debo haber usado unos veinte kilos y algunas maderas finas para darle llama. A las 10 de la mañana, el cabrito estuvo "clavado" a medio metro del fuego, con una leve inclinación para que el calor llegara a los cuartos delanteros.

El tamaño del cabrito es ideal para hacerlo en el asador de ciudad, porque es más fácil de manejar que el lechón. Con dos o tres alambrecitos quedan bien estirado para que el fuego le dé parejo. Una buena "crucifixión" asegura una cocción pareja y un fácil acceso a las pinceladas.

El cabrito tiende a secarse más que el cordero, por eso fui usando dos mejungues a medida que se iba dorando. Con un vaporizador con salmuera (unas cucharadas de sal gruesa diluidas en agua hirviente), lo fui bañando dos veces de cada lado.

En otro recipiente puse varias cucharadas de aceite de oliva, tres o cuatro ajos picados y un puñado de romero fresco. Con un pincel mediano, fui pintando las costillas y los cuartos a medida que iban tomando color.

El mismo procedimiento se hizo cuando se giró el cabrito para dorar el lomo, en la última hora de cocción. Fue hecho a fuego muy lento, tres horas para las costillas y 45 minutos para dorar "las espaldas". Y hacía mucho frío. Con fuego más vivo, y una temperatura mayor en el ambiente se podría asar en dos horas y media con el mismo resultado.
Pero era el primer cabrito que asaba, y no convenía arrebatarlo. Había varios invitados.
Por las dudas, había chorizos, morcillas y asado.
Parrillero prevenido vale por dos.

A las 13.30, pocos minutos antes de empezar a cortarlo, el cabrito crujía cuando se lo pintaba con el aceite de oliva.
Los seis o siete kilos desaparecieron y no sobró ni media porción.
Según el catamarqueño, acostumbrado a degustar cabritos, estaba muy bien. Y el resto acompañó con el apetito.
Consumo total por siete comensales: 6 chorizos, cuatro morcillas y un cabrito completo. Bon apetit!



Cabrito al asador

Del norte de Córdoba, al límite con Catamarca, me trajeron un cabrito de siete kilos al que estoy por poner al asador (luego habrá fotos). He buscado algunas recetas, pero no hay mucho en internet. Trataré de cocinarlo como si fuese un corderito: aunque todos coinciden que hay que empaparlo seguido con algun ungüente para que no se reseque. Lo pincelaré cada tanto con aceite de oliva, romero y ajo, además de usar más a menudo el rociador de salmuera. Veremos qué sale. Ya tengo que prender el fuego

domingo, 1 de julio de 2007

Asadito en Colonia Seré

A raíz del post anterior, me enviaron unas fotitos del asadito que se hizo en el pueblo para el centenario, al parecer en los terrenos de la Cooperativa Eléctrica. Fíjense en los chorizos comunitarios, encargados para la ocasión. ¿Habrá alcanzado?

lunes, 18 de junio de 2007

Asando lechón en tiempo real


Prendiendo el fuego Acomodando el lechón en el asador Poniendo el asador a 70 cms. del fuego. Preparando chimichurri (fonética gaucha de "give me the curry") Rociando el lechón con salmuera, mediante pulverizador adaptado.
Viendo como empezó a chirriar el chonle.
Viendo los cuartos traseros más adelantados que el costillar. Buenas señales. Inclinando el asador para que llegue más calor a los cuartos delanteros. Preparando aceite de oliva con pimentón para pincelar las costillas y darle acabado fotografía de libros de recetas
Dando vuelta el lechón, se dora el cuero y listo...


martes, 1 de mayo de 2007

Cronometrando un asado

9.00

ultimas 002


Se coloca el pedazo de costillar de novillo en el asador. Ya salado, se lo ajusta para que se mantenga en posición. Si es necesario se refuerza el abrazo de las grampas con un trozo de alambre de fardo que rodee una costilla y se ate contra el asador.

10.00



Se prende el fuego y se coloca el asador a una distancia de un metro de la llama, en posición vertical. Pero una vez estabilizado el fuego se lo puede acercar hasta medio metro. En esta posición, con los huesos hacia el fuego, debe mantenerse dos horas. Recién entonces se lo da vuelta, y debe dejarse una hora más para que se ase del otro lado y se derrita la mayor parte de la grasa.

13.40



Ya desapareció más de la mitad de la pieza. El grupo de costillas más cercano al piso estarán más cocidas que de la mitad hacia arriba. De esta forma, hay niveles de cocción para todos los gustos. Incluso para quienes no saben apreciar un buen asado y lo piden "sequito".

lunes, 30 de abril de 2007

El asador como objeto de culto

El asador enano para parrilla de ciudad sigue llamando la atención de quienes lo descubren. Esta foto fue tomada con el celular por una invitada al lechón de semanas atrás y reenviada al BP para su exposición. También tomó otras fotos cuando sólo quedaba la cabeza del porcino, pero no se publican por respeto al lector.
Ayer, el dueño del blog El Palabrero asistió al asado de un trozo de costillar y, pese a su apetito que es la gloria para cualquier anfitrión con seis kilos y medio de carne más unos chorizos con estragón, tuvo tiempo para definir al asador como un instrumento de tortura "marca Ignacio de Loyola". El aparatejo, más allá de que sea mirado con desconfianza por los comensales, no deja de dar satisfacciones.

martes, 10 de abril de 2007

El chisporroteo sabroso







El disfrute previo de un asado cualquiera requiere de varios sentidos. El olfato, por supuesto, y la vista para percibir los dorados profundos. Pero el crepitar de la leña y el chisporroteo de algunas gotas de grasa sobre las brasas más cercanas al asador son, ademàs de un buen indicador de que la cosa va bien, un festival pa' los oidos, como dicen en el campo. Esa vivencia la pueden tener incluso aquellos nostalgiosos de costillar al asador con sólo darle play al video.

domingo, 8 de abril de 2007

Costillar al asador

Este costillar de seis kilos y medio, marcado en tres tiras, fue colocado a las 11 de la mañana, a fuego de quebracho, con un poco de sal gruesa.

A las dos horas y media ya estaban doradas las costillas, las cuales fueron bañándose con agua con sal, y la distancia del fuego fue siempre pareja. A las 13,30, se giró el asador sobre su eje, y la cara opuesta -la de la "tapa" del asado"- comenzó a desgrasarse. Una hora después, a las 14.30, el costillar estaba listo. De la mitad hacia abajo, estaba "a punto". Y de la mitad para arriba, jugoso, como deberían comer todos. La larga exposición a fuego lento, pero con la suficiente fuerza para dorar ambas caras, llevó a la carne a un punto tierno, tanto en el "a punto" y mucho a más en el jugoso, donde se deshacía en la boca.


viernes, 6 de abril de 2007

¿Es pecado comer esto en jueves santo?


Ficha técnica:
Especialidad: lechón al asador
Peso: 10,600 kg.
Origen: Coronel Suárez, Provincia de Buenos Aires.
Leña: Quebracho colorado.
Tiempo de cocción: cuatro horas.
Adobo: orégano, ají molido, ajo, agua y sal

miércoles, 21 de marzo de 2007

Inauguración de asador

Cinco posts atrás me preguntaba si era conveniente parrilla regulable o fija (para poder sacarla cuando quisiera usar un asador). De casualidad, pasé por un local de artículos para gastronomía y en la vidriera tenía un asador similar al mostrado en ese post a 100 pesos -33 dólares/25 euros-, una ganga porque debe durar para toda la vida. El sábado lo compré y el domingo lo quemé para quitarle restos de pintura. Ayer, de vuelta para mi casa paso por el supermercado a comprar calamares, pero desde el mostrador del carnicero me llamó un trozo de costillar de cordero rosado. No pude seguir hasta la pescadería. Esa pequeña pieza era una muy buena oportunidad para inaugurar y probar el asador antes de que vengan visitas.

Sin ningún condimento -ni siquiera sal- puse el cordero en flamante asador patagónico, y lo coloqué a setenta u ochenta centímetros de la llama. Cuando se hizo brasa le agregué unos dados debajo del cuarto para que hubiera buen calor donde más complicada podía ser la cocción. Lo puse 20.30, y no lo incliné demasiado para poder sacarle la foto.



Una vez puesto a dorarse, me preocupé de la salmuera. Corté una rama de romero, tres o cuatro ajos, un puñado de sal gruesa y agua caliente para disolverla. Y a cada rato, le agregaba con una cuchara o lo rociaba pegándole con la rama de romero, a medida que se iba dorando. Durante una hora, el trozo de cordero estuvo "mirando" el fuego. Y luego, con un simple giro del eje del asador, quedó "de espaldas" a la llama. Así estuvo la media hora final, hasta que a las 22, el asado inaugural del asador patagónico estuvo listo para ir a la mesa.



jueves, 15 de marzo de 2007

Asado de pie


miércoles, 14 de marzo de 2007

¿Parrilla regulable o fija para usar asador?

Estoy casi convencido de que no tendré parrilla regulable, esa tradicional que se puede subir y bajar. ¿Por qué? Porque si dejo una fija, que puedo retirar de la estufa cuando quiera, luego puedo poner un asador estilo patagónico, como el de la foto, para poder asar como se hace en el campo.



Por la altura (70 cms) y el ancho (40 cms) calza bien dentro de la estructura ya levantada y permite colgar de allí desde lechones, corderos hasta medio costillar marcado para dejarlo dorarse tres horas a puro fuego de leña. Algo similar a lo que puso este gaucho en Flickr.