
Una vez abierto -no hace falta sierra, es tan tierno que con un golpe de cuchilla basta-, le desparramé unos ajos aplastados y un poco de sal. Muy poca, porque había decidido bañarlo con salmuera, con un rociador.
Mientras se hacía estos preparativos encendí el fuego con quebracho. Debo haber usado unos veinte kilos y algunas maderas finas para darle llama. A las 10 de la mañana, el cabrito estuvo "clavado" a medio metro del fuego, con una leve inclinación para que el calor llegara a los cuartos delanteros.

El cabrito tiende a secarse más que el cordero, por eso fui usando dos mejungues a medida que se iba dorando. Con un vaporizador con salmuera (unas cucharadas de sal gruesa diluidas en agua hirviente), lo fui bañando dos veces de cada lado.
En otro recipiente puse varias cucharadas de aceite de oliva, tres o cuatro ajos picados y un puñado de romero fresco. Con un pincel mediano, fui pintando las costillas y los cuartos a medida que iban tomando color.
El mismo procedimiento se hizo cuando se giró el cabrito para dorar el lomo, en la última hora de cocción. Fue hecho a fuego muy lento, tres horas para las costillas y 45 minutos para dorar "las espaldas". Y hacía mucho frío. Con fuego más vivo, y una temperatura mayor en el ambiente se podría asar en dos horas y media con el mismo resultado.
Pero era el primer cabrito que asaba, y no convenía arrebatarlo. Había varios invitados.
Por las dudas, había chorizos, morcillas y asado.
Parrillero prevenido vale por dos.

Los seis o siete kilos desaparecieron y no sobró ni media porción.
Según el catamarqueño, acostumbrado a degustar cabritos, estaba muy bien. Y el resto acompañó con el apetito.
Consumo total por siete comensales: 6 chorizos, cuatro morcillas y un cabrito completo. Bon apetit!
5 comentarios:
Insisto con el tema: se viene el tiempo de los tutoriales y el autoaprendizaje, sumado al aprendizaje colaborativo en la web
Imagino un mundo intercambiando multiplicidad de contenidos (más y más, hasta que todo esté clasificado y sea sencillo buscar y encontrar lo que cada cual necesita) y me fascina la idea!
K
Estimado: Como "Gran Master Llama" de la "Cofradía de asadores a la llama" de Mendoza, Sociedad iniciática gastronómica y vitivinícola te felicito por el sitio.
Si andas por Mendoza comunicate
Hugo
Me interesaría contactarme con vos para hacerte una consulta particular, te agradeceré me escribas un mail.
Saludo
Santiago Lobos
Pecado, Darío. Como porteño no botes nada. Se come todo, todo, hasta la cabeza. Le hace sunos frulifruli para que no parezca cabeza o riñón o criadillas y a los comensales, ñamñam.
Un huaso chileno
gran confusión sacarle la cabeza, no hay nada más rico que untar un pedacito de pan con el seso.
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