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domingo, 25 de marzo de 2007

Salmón a la parrilla

(Esperando Semana Santa)

Es un pescado fácil de hacer a las brasas, porque el único secreto son dos movimientos a lo largo de media hora. Y listo el salmón. Esta que ven acá es una pieza de dos kilos y medio, que el despachante abrió por la panza y lo entregó listo para poner en la parrilla. Es necesaria una parrilla pescadera porque facilita el trabajo del asador. Antes de colocarlo se lo salpimenta con entusiamo, y una vez que las brasas están listas se lo pone "boca a bajo". Esto es, la carne hacia las brasas, y no la piel (la corvina la hago al revés).


Además de la sal y pimienta, hay que preparar un poco de manteca derretida y jugo de limón para ir pincelando el salmón. Se lo da vuelta cuando la carne esté bien dorada. Esto ocurre alrededor de los quince minutos. Se gira la parrilla pescadera, se lo vuelve a pincelar con la manteca y el limón... y a esperar quince minutos más.
No prestar atención a la flecha dibujada en la pared, es una marca del herrero para saber a qué medida poner el futuro leñero de esta parrilla en construcción.



Puede haber guarniciones mejores, pero para este blog hay usar la parrilla en todo, asi que el acompañamiento para este salmón que se está dorando son unas papas a las brasas, puestas un rato antes de colocar el pescado. Si hay invitados especiales, las papas pueden envolverse en papel de aluminio, de lo contrario van directo al braserío. Cuando están listas se las parte al medio, se le echa un chorro de aceite de oliva y hasta puede evitarse ponerle sal tan sabrosas quedan. Con este salmón de dos kilos y medio comieron pueden comer hasta siete personas. Y dijeron: "¡Está buenísimo!". Tenés que probarlo.